febrero 18, 2020

Experiencias por el mundo.

La magia del Mar de Galilea…

Mi viaje inició cruzando el Atlántico. Esa aventura que llevaría por horas dentro de dos aviones se vio fructificada al llegar a Tiberíades.

Ese pequeño pueblo ubicado al norte de Israel encierra lo que, para muchos creyentes, es la prueba de Fe que puso Jesús a Pedro y a sus discípulos en el Mar de Galilea.

Llegamos de madrugada, pero al amanecer y durante el desayuno caí en cuenta que tenía frente a mi ese lago, ese inmenso lago que dio y da de comer a tantas personas.

Ahí Jesús caminó sobre las aguas, ahí calmó la tempestad y ahí predicó al gentío de la época.

Fue emocionante caminar por un pequeño muelle para llegar a una barca que nos ofrecería un paseo por sus aguas. Sin duda, la alegría que se siente, la paz que se siente es indescriptible.

Sentir la brisa abrazando toda emoción, y el sol calentando el corazón desbordante de alegría son solo parte de lo mucho o poco que puedo describir.

Ahí estábamos donde Jesús llamó a dos hermanos, Simón y Andrés, pescadores de oficio. Al mismo que luego llamó Simón Pedro. Una experiencia única vivimos al encontrarnos con todos los lugares que un día leímos o estudiamos.

 

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